¿Problemas con el perro ante el nacimiento de un bebé?

El miedo o inseguridad natural de los padres

Es corriente que muchos padres , sobre todo primerizos en perros y en niños, se hagan esta pregunta y surjan dudas e inseguridades al respecto.

Por desgracia para los canes, son muchos los ejemplares regalados y en el peor de los casos, abandonados como consecuencia del miedo de algunos padres a que el animal resulte nocivo para el bebé, tanto por el peligro de que pudiera agredir al niño, como por la posibilidad de que le contagie enfermedades.

Muchas mujeres embarazadas o a punto de dar a luz, experimentan una especie de rechazo transitorio hacia el perro con el que han convivido siempre. Esto tiene una explicación natural y viene dada por los muchos cambios hormonales y psicológicos que experimentan las mujeres gestantes  y que puede llevarlas a cambiar ciertas actitudes con respecto a su vida habitual.

Ante esta situación, debemos racionalizar y poner los medios para que el perro no se convierta en un problema, ni para el hijo ni para los padres, y que todo transcurra con normalidad.

 

Un buen perro equilibrado, educado y sano, puede ser el mejor ” compañero”de nuestro hijo.

Condiciones de un buen  perro «canguro»

 A priori, un perro “canguro” puede ser descrito como el perro de las cuatro “S”  : Sano , Sociable, Seguro y Sumiso.

Sano: El animal debe estar vacunado y desparasitado, tanto de forma interna como externa,  bañado y cepillado con la asiduidad necesaria.

Sociable: es decir un perro amigable con los desconocidos.

Seguro: Que no muestre miedos  y se muestre equilibrado en el contacto con los niños en general y humanos.

Sumiso: El grado natural de dominancia debe ser bajo desde el punto de vista genético/hormonal y ésto se verá plasmado en su comportamiento. En caso contrario, dicho instinto jerárquico debe estar perfectamente controlado por los padres en la manada familiar. En ocasiones, cuando el grado de dominancia es alto, puede ser anulado químicamente (solo en los machos) con una castración prematura, antes de la pubertad del animal.

 ¿Pueden sufrir celos?

Atribuir problemas de celos en los perros, es una forma muy habitual de la prensa de divulgación.  En el fondo, se trata de una forma humanizada de interpretar el instinto de posesión  del comportamiento del animal. En otras ocasiones,  es otra forma humanizada y errónea de comparar nuestros celos con los suyos.

El cerebro de un perro no es capaz de representarse o interpretar conceptos abstractos como el amor, el odio la venganza, y por supuesto tampoco puede concebir la expresión mas profunda de los celos: la envidia.

En ocasiones oímos que un perro está celoso de un bebé, por mostrarse agresivo con él, pero la envidia no es la causa. Como mucho, la causa puede ser la disputa por sus objetos, la posesión de la comida, huesos, juguetes o simplemente por algo nuevo que le sorprende o le asusta.

Pero en muchos casos, la respuesta “celosa” no se muestra agresiva y desencadena un aparente estado de ” tristeza” generalizado. En estos casos, la presencia del bebé en la casa, afecta a la conducta del perro, puesto que cambia su forma de vida, al cambiar la nuestra.  Se suelen reducir las atenciones, paseos o  caricias.  Pero también influyen los gestos y sonidos de cariño hacia el bebe , que el animal los interpreta como para él, y pueden ver frustrados por la palabra habitual  ¡Quita! . Como consecuencia de esto, pueden presentarse signos de  decaimiento, aparente “tristeza” o un comportamiento de querer apartarse de el “intruso”, que algunos dueños lo suelen interpretar como celos hacia el bebé.

 Introducir un nuevo elemento en la vida de un perro, siempre debe ser realizado de forma adecuada, para que no se produzcan reacciones de rechazo o de exceso de interés con el nuevo miembro. 

 ¿Cómo debo presentar mi bebe al perro?

Una vez que ha nacido el bebé, conviene presentárselo al perro lo antes posible, para que lo integre en la “manada” o familia. El perro deberá estar limpio, desparasitado, tanto externa como internamente y en definitiva sano.  La desparasitación interna para eliminación de gusanos planos y redondos es algo fundamental para evitar el contagio de numerosas enfermedades, incluida quiste hidatídico.

Una vez controlada la cuestión sanitaria, colocaremos al niño sobre una manta  y permitiremos que el perro se acerque y le huela;  no es extraño que se le escape algún lametón y no por esto debemos aterrorizarnos.  No obstante, trataremos de evitar que esto no se produzca en zonas como la boca, ojos, etc. Es normal que el animal tarde un tiempo en inspeccionarle, ya que son muchos los olores que desprende un bebé. Posteriormente, limpiaremos al bebé, en la zonas lamidas  y dejaremos que el perro se tumbe tranquilamente junto a su cuna. De esta forma tenderá a integrarlo en el grupo o manada.  No olvidemos que dormir  junto al bebe, refuerza el instinto de cohesión.

Con la llegada de un nuevo miembro, no dejaremos que el animal se sienta apartado o desplazado, falto de cariño o que su vida cambie a peor, ya que no serán los celos, sino su inestabilidad la que le puede ocasionar que se muestre incómodo ante su presencia.

Cualquier perro equilibrado y noble admitirá al niño y lo respetará del mismo modo que lo haría con un cachorro. Si el niño es el primero en llegar y el perro viene después, no suele haber problemas. Si el perro estaba antes, el dueño tendrá que realizar la correcta presentación y adaptación. Sobre todo, enseñar también a su hijo a respetar al perro y no tratarlo como si fuera un juguete. Seguro que el animal servirá de elemento positivo para el desarrollo social y afectivo del niño.

Los casos de agresiones de perros a bebés se producen en perros generalmente desequilibrados, ajenos a la vida familiar, o sin convivencia familiar, primitivos de instintos que confunden a los niños y bebés con presas de caza. O también en peros desarrollados en ambientes nocivos como perreras, atados, en régimen de aislamiento y de conducta social conflictiva.

 Un buen perro equilibrado, educado y sano,  puede ser el mejor compañero de nuestro hijo,  pero si se observa algún comportamiento extraño, no se ha de dudar en llamar a un adiestrador profesional.  www.tducamos.com